Adriana Delbó
Universidade Federal de Goiás, Brasil
Profesora adjunta
Profesora adjunta de la Universidade Federal de Goiás e integrante del grupo de estudios sobre democracia de la Universidade Católica de Goiás y la Universidade Federal de Goiás. Sus investigaciones se han orientado principalmente a las conexiones entre política, moral, estética y cultura en Nietzsche; crítica al Estado moderno; entrelazamiento entre moral y política; conexión entre Estado, arte, cultura; vínculos Estado-ilusión-verdad; poder y política.
Abstract
¿Nietzsche, un precursor de la biopolítica?
En el trabajo propuesto se pretende mostrar en qué medida los ataques de Nietzsche a la política comprenden una preocupación con la vida y la cultura como transfiguración humana de la vida. Sus críticas apuntan principalmente a la meta de la política democrática moderna, reivindicadora de libertad, justicia e igualdad, y, por tanto, reductora de las potencialidades de la vida humana. Por comprender esas banderas de lucha como frutos de la moral cristiana y de la recurrente debilidad en la forma de lidiar con la vida, la política moderna requiere, para Nietzsche, la reevaluación de los valores, ya que es conducida por una moralidad que resiente lo humano, por la recriminación de los ímpetus que lo constituyen.
En las relaciones establecidas entre vida y política, Nietzsche diagnostica la decadencia de la
política en función de la reducida comprensión de la vida. Limitar el vivir a la saciedad nivela al hombre a los otros animales y contamina la actividad propiamente humana, que debería estar destinada a decisiones y elaboraciones de modos de vida. Lejos de lidiar con ímpetus de fuerza, poder, mando, obediencia, promoviendo un espacio donde todo lo que es humano es sobrepasado, y por eso mismo regulado, como una especie de catarsis, la política tiene sus atributos específicos camuflados. Es una moralidad limitada la que la autoriza y, por tanto, la que la debilita. Cuando el hombre se iguala a un animal saciado, los vínculos entre hombre, vida y naturaleza no son transfigurados por medio de la generación de la cultura. Si, en el análisis nietzscheano de la política, no encontramos propuesta de modelos de Estado y de gobierno, eso no mitiga, con todo, la relevancia de su ocupación con la política, si es analizada a partir de las nociones de vida que la amparan.
El reduccionismo de las potencialidades humanas, operado por la política moderna, preocupó a Nietzsche, teniendo en cuenta el problema que detecta en la idea de política como cuidado de la vida, por medio de la idea de que el Estado surge como promesa de paz. En este sentido, está en cuestión la discusión de Nietzsche con el contractualismo, y la noción nietzscheana de que la política no se disocia de las impetuosidades humanas y eso tiene consecuencias para la posibilidad de la elaboración de la cultura. El trabajo trata, por tanto, de los análisis de Nietzsche de la política, con el objetivo de mostrar que las ideas de dominio, exploración, control y violencia son, para Nietzsche, ímpetus propios de la vida que no se desvinculan de la acción política. Nietzsche comprende el Estado como resultado de tales fuerzas e instrumento para sublimarlas, en lugar de explicarlo como producto de una racionalidad que tendría por fin la protección de la vida. A pesar de no adoptar puntos de vista habituales en el contexto de las filosofías que tratan del tema, Nietzsche ya se muestra entre los primeros pensadores de la biopolítica.