Gonzalo Velasco Arias
Universidad Autónoma de Madrid, España
Docente e investigador en formación
En el marco del Programa de Formación del Profesorado Universitario del Ministerio de Educación español, y bajo la dirección del Prof. Ángel Gabilondo, trabajo en un proyecto de tesis doctoral en torno a las categorías de construcción y deconstrucción del paradigma moderno de la comunidad, en el horizonte de investigación abierto por la noción de lo «impolítico» acuñada por Roberto Esposito, con quien lleva a cabo una estancia de investigación en el Istituto di Scieze Umane di Napoli. Es miembro del proyecto de investigación Pensar Europa: Democracia y hegemonía en la era tecnológica, coordinado por el Prof. Félix Duque.
Abstract
«Qué hacer» en el impropio devenir. Por una política de las fuerzas activas
El objetivo de esta ponencia será demostrar la necesidad de reformular los principios formales de la racionalidad práctica derivada de la exhortación nietzscheana a la afirmación de la vida como fuerzas activas, por oposición al paradigma filosófico-político de la modernidad caracterizado reactivamente como resultado de la consideración de la propiedad individual como cuasi trascendental, del que se deriva todo el aparato categorial filosófico político de la modernidad.
Esta anterioridad de lo propio-individual queda patente en el contraste entre «Del genio de la especie» (Gaya ciencia, 354), donde se da cuenta de la co-originariedad del miedo y la conciencia, y el modelo fundacional hobbesiano: en éste, la conciencia siempre previa de lo propio lleva a considerar la alteridad como amenaza frente a la que inmunizarse. Lo político, lejos de crear la propiedad, se limita a otorgar fuerza de ley a esa necesidad de seguridad y preservación identitaria. Este primado de la seguridad de lo propio-individual determina el carácter igualmente reactivo de todo ordenamiento legal: el orden normal se define como el mantenimiento contrafáctico de determinadas expectativas (no ser asesinado, robado…), que inmuniza el devenir tipificando preventivamente la alteridad como excepción y enemistad.
El «sí» nietzscheano a la vida qua devenir debe entenderse en relación a este cariz reactivo de lo político-jurídico: es un «sí» a un Selbst del que la conciencia es sólo una parte, y que en consecuencia no es propietario de sí (ni del otro: de ahí que la única amistad posible sea la imposible, la destinada a no durar); es un «sí» a Sí-mismo como influencia del azaroso devenir, que se constituye por la intervención incesante de la alteridad: en tanto alteración constitutiva, lo otro ya no se excluye como excepción y enemistad, sino que se acepta previa y hospitalariamente como amigo. En suma, un «sí» a un Sí-mismo impropio, constitutivamente común, que (se) dona porque no es otra cosa que ese don.
La consecuente comunidad de diferentes es imposible en su propuesta práctica, pues al proponer lo que está por venir el «porvenir» quedaría predeterminado, impidiendo el advenimiento pretendido de la auténtica alteridad. Esta aporía a la que se ve abocada la praxis activa es consecuencia de la formulación inevitablemente normativa de toda proyección política. La función del Vielleicht como categoría modal del discurso nietzscheano y su lógica vocativa son vías para implementar discursivamente una política de las fuerzas activas sin caer en una contradicción performativa.